Una Novata En Un Cuento De Hadas Direct

—¡Ay! —exclamó una flor de pétalos amarillos—. Ten más cuidado, forastera. No todos los días viene alguien con botas de suela de caucho a interrumpir nuestra siesta.

Decidió ir a la izquierda. El orden parecía un refugio seguro para una mente racional. Una novata en un cuento de hadas

La bruja sonrió, y por un momento, sus ojos reflejaron constelaciones enteras. —¡Ay

Elara se quedó petrificada. No era el hecho de que la flor hablara lo que la desconcertaba —había leído suficientes libros para esperar eso—, sino que no sabía cuál era el protocolo. ¿Debía inclinarse? ¿Debía ofrecer agua? —Lo siento mucho —logró decir—. Soy nueva aquí. y por un momento