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Omar observó cómo el anciano realizaba el (la ablución). El agua no solo limpiaba sus manos, sino que parecía lavar su cansancio. Al verlo ponerse en pie frente a la Qibla, Omar sintió una paz que no encontraba en el mercado.

Un día, al ver a un anciano prepararse para la oración bajo la sombra de un olivo, Omar se acercó y le preguntó:— ¿Por qué te detienes cinco veces al día? El mundo no se detiene por nosotros. LA ORACIГ“N SEGГљN EL CORГЃN. Spanish. EspaГ±ol.pdf

En un pequeño pueblo rodeado de colinas, vivía un joven llamado Omar. Su vida era una constante carrera entre el mercado y sus responsabilidades, y a menudo sentía que su corazón era como un cántaro vacío, a pesar de estar rodeado de gente. Omar observó cómo el anciano realizaba el (la ablución)

Aquella tarde, cuando el sol comenzó a teñir el cielo de naranja y la voz del muecín llamó al Maghrib , Omar no siguió de largo. Se lavó con cuidado, sintiendo la frescura del agua, y se unió a la fila de los fieles. Al poner su frente en la tierra (el Sujud ), comprendió lo que el anciano quería decir: en el punto más bajo de la postura, es donde el alma está más cerca de lo más Alto. Un día, al ver a un anciano prepararse

El anciano sonrió y, señalando el horizonte, respondió:— El mundo es un ruido constante, Omar. La oración no es una interrupción del trabajo, es el propósito del trabajo. El Corán nos dice: “En verdad, la oración preserva de la obscenidad y de lo reprobable” (Surah Al-Ankabut 29:45). No me detengo para perder el tiempo, me detengo para no perderme a mí mismo.